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Travesía cruce del Mar de Alborán

¡Hola, Audazes!

La semana pasada tuvimos la oportunidad de emprender rumbo a Melilla para una navegada, no carente de dificultades, pero muy satisfactoria. Salimos, rumbo directo a Melilla, el sábado por la mañana, en condiciones de viento que, si bien fueron aumentando conforme avanzaba el día, no revistieron peligro en ningún momento. Aún así, hay que decir que nos enfrentamos a unas condiciones de navegación más bien duras, con olas de más de tres metros y vientos con picos de 45 nudos ya llegando al Cabo de Tres Forcas en la madrugada del domingo.

Con viento por la aleta, rumbo de vela a un largo y bastantes condiciones de viento de mar, el gobierno del barco fue muy interesante. Desde luego constituyó una buena práctica para la tripulación, porque, con ese mar de aleta que tuvimos, el barco se movía bastante, por lo que llevar el timón fue toda una aventura. La tripulación se portó muy bien, aunque también hay que decir que algún mareo hubo. ¡Ah! ¡Y se nos rompió el génova! Que, por supuesto, reparamos sin mayor inconveniente.

Al amanecer del domingo, ya en el Puerto de Melilla, nos quedamos descansando. El lunes por la mañana aprovechamos para visitar la ciudad, para lo que contratamos a Jennifer, una guía fantástica que nos llevó a la parte antigua, y nos contó toda la historia desde el origen. También nos enseñó la parte más contemporánea, que tiene mucha influencia modernista, y la parte musulmana. Fue una visita muy interesante. ¡Os recomendamos que echéis un vistazo a Tu Guía en Melilla si visitáis la ciudad!

Y aunque la idea era salir de vuelta a Benalmádena el martes por la mañana, acabamos cambiando planes porque sabíamos que se aproximaba temporal. E hicimos bien. Así, el lunes después de comer pusimos rumbo al Puerto de la Caleta, en lugar de poner proa a Motril, que era el plan inicial. ¿Por qué? Porque esa parte de la Bahía de Málaga queda más al refugio del mal tiempo que se esperaba.

Hay que decir que nos costó un poco salir de Melilla con el cambio de rumbo, ya que supuso salir con un rumbo noroeste y viento de ceñida, y no sabíamos si esa ceñida la íbamos a poder mantener. Y es que, si subía el viento, íbamos a tener un abatimiento muy grande que no igual no nos permitiría llegar a la Bahía de Málaga. Pero, como salimos más pronto de lo planeado, no llegó a pillarnos el temporal.

Sobre la hora de comer del martes, llegamos la Bahía de la Caleta ciñendo, y pudimos mantener esa ceñida de manera que no subiera demasiado el viento. Justo después se inició el viento fuerte, que aumentó bastante el miércoles, cuando ya estábamos al refugio de la Bahía de Málaga.

La última etapa la hicimos el miércoles muy temprano, con viento de 20 nudos, y pegados a la costa, cosa que no solemos hacer, pero como sabíamos que venía viento del norte, vimos claro que era lo más conveniente para mantenernos resguardados. Tuvimos una navegada a Málaga muy buena y llegamos a Benalmádena de buena mañana.

Toda una aventura de travesía, ¡perfecta para aprender además! Que, por cierto, ya sabrás que puedes hacer el Curso de Patrón de Embarcaciones de Recreo (P.E.R.) en Málaga con nosotros, no?

¡Buena proa!

Enrique de Hoyos, capitán y CEO de Audazes.

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